EDITORIAL 2

Es tarea ardua la de impulsar una revista literaria en el Perú. La crisis de la universidad pública y la indiferencia del Estado en relación con dicha coyuntura hacen que esta publicación sea, sobre todo, la suma de esfuerzos individuales. Por ello, en dicho escenario, Metáfora es una apuesta por la cultura y el diálogo a partir del tamiz del análisis de los discursos.

Este nuevo número de Metáfora da a conocer un polémico artículo de Giovanni Bottiroli que cuestiona el contextualismo en el ámbito de los estudios literarios. El teórico italiano aboga por una vuelta al análisis riguroso de los textos con el fin de superar el culto ciego a los contextos sociales y, de esa manera, explicitar a cabalidad el sentido de los discursos artísticos. Alejandro Espinosa y Giuliano Seni abordan el papel de lo pagano en el carnaval de Barranquilla para precisar la intersubjetividad en tres letanías representativas de dicho proceso. Rocío Infante asedia el influjo de Georges Bataille y Gaston Bachelard en Noches de adrenalina de Carmen Ollé, en tanto que César Arenas examina la estructura de Choza de Efraín Miranda y se detiene en la marginación de la mujer en un texto de aquel poemario. Ana Lúcia Magalhães, desde la óptica del análisis del discurso, se aproxima a la película Relatos salvajes a través de dos conceptos emanados de la teoría de Aristóteles y Platón: el humor y el miedo.

El dossier está dedicado a la obra de la más grande poeta peruana de todos los tiempos: Blanca Varela (1926-2009), quien produjo poemarios imprescindibles como Valses y otras falsas confesiones. Viajó a París y tuvo contacto con los surrealistas franceses, además de nutrirse del existencialismo como corriente filosófica. Su primer libro (Ese puerto existe) tuvo un prólogo de Octavio Paz. Sergio Luján inserta a Varela en el ámbito de la denominada generación del cincuenta; asimismo, aborda el tema de la maternidad y la reflexión sobre el hacer poético (la llamada metapoesía). Keren Sánchez desmitifica la noción de que el sujeto femenino se asocia con el sentimentalismo y examina dos poemas de Varela a partir de la idea de la exploración de lo onírico y de la miseria del ser humano. Carmen Díaz centra su análisis en “Va Eva”, un poema donde se observa el tratamiento irónico del relato bíblico. Walter Alvarado vuelve creativamente al tópico de la relación entre el hijo y la madre en la poesía de Varela, y pone de relieve lo lúdico como preparación para asumir el duro camino de la vida.

Metáfora da a conocer también una entrevista a Carlos García-Bedoya Maguiña, discípulo del recordado maestro Antonio Cornejo Polar, quien fuera Rector de la Universidad de San Marcos y catedrático de la Universidad de Berkeley. García Bedoya diserta en torno a la narrativa de autoras olvidadas, durante mucho tiempo, como Clorinda Matto de Turner; asimismo, califica a Los ríos profundos de José María Arguedas como una novela urbana. Problematiza el tema del neoindigenismo y desliza sutilmente una crítica de la óptica investigativa de ciertos representantes de los llamados estudios culturales.

Por último, en este número de Metáfora, hay dos reseñas: la primera dedicada a El laberinto de la palabra, volumen de Jim Anchante Arias que compila ensayos que abarcan desde Comentarios reales del Inca Garcilaso de la Vega hasta la poesía de Carlos Germán Belli y Javier Sologuren; y la segunda centrada en La división del laberinto, trabajo de Elton Honores, que estudia la narrativa fantástica contemporánea.

Que sea el lector (como quería Umberto Eco), el hipócrita lector (expresión de Charles Baudelaire) quien complete el sentido que el autor ha delineado tratando de superar el implacable muro del tiempo.