LAS LETANÍAS DEL CARNAVAL DE BARRANQUILLA: ENTRE LO SACRO Y LO PAGANO. ISOTOPÍAS E INTERSUBJETIVIDADES RECURRENTES
THE PAGAN BELIEFS AND THE SACRED: PERMANENT ISOTOPIES AND INTERSUBJECTIVITIES IN THE CARNIVAL LITANIES OF BARRANQUILLA

© Alejandro Espinosa Patrón
Universidad Autónoma del Caribe
Barranquilla, Colombia
espinosa200018@hotmail.com
© Giuliano Seni Medina
Universidad Autónoma del Caribe
Barranquilla, Colombia
giuliano.seni@gmail.com

RESUMEN
La investigación sobre lo pagano como acto performativo e intersubjetivo en las letanías del carnaval de Barranquilla, Colombia, tuvo como propósito identificar cómo lo pagano se convierte en una isotopía que permea los textos de los discursos de los letanieros del carnaval. Las letanías desde su discurso establecen una crítica permanente a través de textos que reflejan una nueva forma de comunicar, lo intersubjetivo, lo multimodal desde Kress & Leeuwen (2008). Para el desarrollo del estudio se hizo una investigación deductiva cualitativa y analítico-deductiva, porque se fundamentó en la descripción de cada una de las tres letanías analizadas.

PALABRAS CLAVE:
pagano, discurso, letanías, enunciación, performance, carnaval

ABSTRACT
The research on the pagan beliefs as a performative and intersubjective act in the carnival litanies of Barranquilla, Colombia, had the purpose of identifying how the pagan beliefs become an isotopy that go through the texts of the speeches of carnival litanies. The litanies from his speech establish a permanent criticism through texts that reflect a new way of communicating, multimodal from Kress & Leeuwen. For the development of the study, a qualitative deductive and analytic-deductive research was done, because it was based on the description of each one of the three litanies analyzed.

KEYWORDS:
Pagan beliefs, speech, litanies, enunciation, performance, carnival

1. Introducción
El estudio sobre lo pagano en las letanías del carnaval de Barranquilla corresponde con la suspensión sacra del orden del mundo. Por eso, se permiten todos los excesos. Lo importante es obrar en contra de las normas. Todo debe efectuarse al revés. (Caillois, 1984) “En la época mítica, el curso del tiempo estaba invertido: se nacía viejo, se moría niño. En esas circunstancias dos razones concurren para recomendar el desenfreno y la locura. (Caillois, 1984, p. 130).

En concordancia con lo planteado, las letanías del carnaval de Barranquilla constituyen piezas discursivas que encarnan en sus versos la crítica mordaz sobre la situación de los mandatarios de la ciudad y sus planes de gobierno; el escándalo internacional sobre las reinas de belleza, los jugadores y sus amantes, la captura y escape del “Chapo” Guzmán, el video de Petro recibiendo dineros, los cuales se conjugan para ridiculizar en cinco días, como acto performativo producto del discurso de los letanieros, la nueva significación que brota del acto de irreligiosidad que brindan las letanías.

Lo anterior permitió identificar las categorías discursivas que conforman la estructura semiótica de lo pagano como isotopía constante, que representan lo que dicen, cómo comunican lo profano, qué sentido tienen como texto. Llama la atención que lo pagano es una ruptura con lo sacro, con lo que es religioso o con lo que está condicionado por la institucionalidad (Eliade, 1981).

Origen de lo profano El diccionario de la Real Academia de la lengua Española (RAE, 2014) define la palabra profano, del latín profānus, profanare, como lo no sagrado, lo secular, lo que desobedece e irrespeta las leyes y ritos sagrados, carente de conocimientos y autoridad en una materia en contraste con el Creador; lo libertino y mundano; lo deshonesto en el atavío o compostura; lo carente de espiritualidad, capaz de desbordar la norma social. En ese sentido, lo profano

(…) se manifiesta siempre como una realidad de un orden totalmente diferente al de las realidades «naturales». El lenguaje puede expresar ingenuamente lo tremendum, o la maiestas, o el mysterium fascinans con términos tomados del ámbito natural o de la vida espiritual profana del hombre. Pero esta terminología analógica se debe precisamente a la incapacidad humana para expresar lo ganz andere: el lenguaje se reduce a sugerir todo lo que rebasa la experiencia natural del hombre con términos tomados de ella. (Eliade, 1981, p.9).

De tal forma, las letanías del carnaval de Barranquilla se definen en oposición a lo sagrado (eje sincrónico) y, por el otro, “lo profano tiende a desbordar lo sagrado, eje diacrónico”. (Guerrero, 2001, p. 3) por la manera como expresan en sus rezos lo ridículo.

Los actos performativos en las letanías, “el discurso puesto en acción” (Benveniste I, 1977, p. 179), se articulan en lo profano por la forma como rompen las reglas de la sociedad. Dan cuenta de una teoría general de la producción social del nuevo sentido en las letanías del carnaval de Barranquilla; “se considera su discurso como mediador semiótico esencial que interviene decisivamente tanto en la construcción de la identidad del sujeto” (Sánchez, 2003, p. 469) como en la construcción del acto y sus consecuencias en los escenarios donde se presenta, porque “lo profano no es sino una nueva manifestación de la misma estructura constitutiva del hombre que, antes, se manifestaba con expresiones sagradas”. (Eliade, 1981, p. 2).

(…) en el carnaval opera esta relación determinante entre lo sagrado y lo profano. En un momento ambos términos se acercan y en otro se alejan. Esto constituye el centro de la dinámica histórica del carnaval. El carnaval es una estructura con elementos definidos, que se modifican con el tiempo y de acuerdo con la cultura, pero que se mantiene esencialmente en todos los lugares. (Guerrero, 2001, p. 10).

Desde Grecia, el carnaval se nutría de lo sagrado y de lo profano; estas isotopías sirven para entender el carnaval y sus discursos donde se “establecía una relación múltiple entre el teatro, lo sagrado, lo profano y el carnaval”. (Guerrero, 2001, p. 11) mediada por la crítica, la burla e ironía.

Todas las sociedades, incluyendo las no occidentales, dividen su tiempo en ejes que se corresponden con tiempo ordinario y extraordinario. El carnaval pondera el tiempo profano. El carnaval se estructura a partir de la inversión en todos los ámbitos: la inversión del tiempo, de los roles, de los valores. El carnaval que no invierte, no es carnaval. (Guerrero, 2001, p.10).

Asimismo, en el caso del carnaval de Barranquilla, las letanías Los choferes borrachos y Violencia en los estadios, denuncian los problemas de la sociedad, cuyo burlesco discurso recuerda

el carnaval que había sobrevivido como una fiesta profana, pero después de la desaparición del Imperio Romano, la Iglesia procuraba limitar el campo de lo profano y hacer sagrado todo lo que se refería a las festividades populares, y es cuando aparece la bula Intransitarus del papa Urbano V. (Guerrero, 2001, p. 12)

La isotopía profano-sagrado, “se traduce a menudo como entre lo real e irreal, o pseudorreal, lo puro e impuro. Es natural que el hombre religioso desee profundamente ser, participar en la realidad, saturarse de poder”. (Eliade, 1981, p. 4) No obstante, “lo sagrado y profano constituyen dos modalidades de estar en el mundo, dos situaciones existenciales asumidas por el hombre a lo largo de su historia”. (Eliade, 1981, p. 12). En este caso, el discurso de los letanieros, como el de un hombre no-religioso, “el hombre que rechaza la sacralidad del mundo, que asume únicamente una existencia ‘profana’, depurada de todo presupuesto religioso”. (Eliade, 1981, p. 16).

Igualmente, la experiencia profana mantiene la homogeneidad y, por consiguiente, la relatividad del espacio, el acto mismo donde se realiza.

A decir verdad, ya no hay ‘Mundo’, sino tan sólo fragmentos de un universo roto, la masa amorfa de una infinidad de ‘lugares’ más o menos neutros en los que se mueve el hombre bajo el imperio de las obligaciones de toda existencia integrada en una sociedad industrial. (Eliade, 1981, p. 17).

Con el abordaje sobre “Lo pagano y lo sacro: isotopías permanentes en las letanías del carnaval de Barranquilla”, se muestra cómo el discurso de lo profano convierte a los sujetos letanieros en sujetos burlescos cuyas letanías se revisten de un discurso católico. Por ende, “lo profano no es sino una nueva manifestación de la misma estructura constitutiva del hombre que, antes, se manifestaba con expresiones ‘sagradas’ (Eliade, 1981, p. 9).

El umbral que separa los dos espacios indica al propio tiempo la distancia entre los dos modos de ser: profano y religioso. El umbral es a la vez el hito, la frontera, que distingue y opone dos mundos y el lugar paradójico donde dichos mundos se comunican, donde se puede efectuar el tránsito del mundo profano al mundo sagrado. (Eliade, 1981, p. 17).

Mediante la burla y la ironía, evidencias de profanidad, los letanieros reclaman lo que no puede expresar en la cotidianidad, saliéndose del orden social, como sucede en las letanías: Los choferes borrachos y Violencia en los estadios.

El enfoque multimodal en las letanías
Los textos multimodales son otro de los aspectos que llama la atención en el discurso de las letanías del carnaval de Barranquilla. Se refieren a una gama de modos de representación y comunicación que coexisten dentro de un texto dado. (Kress et col., 2008) “Esta existe como un elemento representativo en un texto que siempre es multimodal y que debe leerse en conjunción con todos los otros modos semióticos de este texto”. (Kress et col., 2008, p. 374). Este enfoque intenta comprender los modos de representación que entran en juego en el texto, “con la misma exactitud de detalles y con la misma precisión metodológica del análisis del discurso. Por ello, el interés está en la textualidad, en los orígenes sociales, culturales y en la producción del texto tanto como en su lectura”. (Kress et col., 2008, p. 375)

Las letanías constituyen textos que dan cuenta de una experiencia concomitante entre la semiótica social y las formas convencionales de la semiótica que, desde la profanidad, denuncian la injusticia social usualmente provocada por gobernantes o funcionarios públicos.

En el caso del enfoque multimodal, las letanías como texto se identifican con las siguientes características:

  1. Un conjunto de modos semióticos está siempre involucrado en toda producción o lectura de textos.
  2. Cada modo tiene sus potencialidades específicas de representación y comunicación, producidas culturalmente pero inherentes a cada modo.
  3. Es preciso comprender la manera de leer esos textos como textos coherentes en sí mismos.
  4. Tanto los productores como los lectores tienen poder en relación con los textos. (Kress et col., 2008, p. 388).

Con base en lo anterior, los rezos de las letanías del carnaval de Barranquilla son textos multimodales cuyos modos semióticos representan y comunican significaciones, en este caso resumen en la voz ‘corrupción’, sentido global del discurso.(1) Para tal efecto,

(…) quien produce un signo trata de generar la representación más apropiada de lo que quiere significar. El interés del que hace signos está directamente cifrado en los medios formales de representación y comunicación. (Kress et col., 2008, p. 375).

Las formas discursivas disfemísticas en los rezos permiten a los letanieros atacar y degradar con gran facilidad a su adversario con recurrentes insultos, descalificaciones y disfemismos. Casas (1986) propone “restringir disfemismos para referirse a toda sustitución en la que subyace una represión interdictiva y no en el sentido amplio de sustitución de un vocablo –interdicto e incluso positivo o neutro– por otro tomado de una esfera vulgar”. (Casas, 1986, p. 85)

Toda estas estas denominaciones aparecen vinculadas a lo que Díaz (2012) llama (…) términos disfemísticos con el lenguaje vulgar, malsonante o jocoso; en otras, simplemente se alude a la utilización disfemística que el emisor hace de un término, pertenezca este a la esfera léxica que pertenezca o se adscriba al registro que sea. (Díaz, 2012, p. 54).

Las letanías acuden a disfemismos o “vocablos despectivos con tendencia a la crudeza expresiva”. (Díaz, 2012, p. 53); expresiones como ‘Cachón’, apaleados, pillar, pelo, empujar, cipote, pea, chocha, chicorio, coletos, trabada, etc., las cuales “son marcas necesarias dentro de la oralidad para reafirmar el sentido, las cuales son perspectivas complejas del discurso” (Benveniste II, 1977, p. 91).

De la enunciación y el discurso
La enunciación es fundamentalmente un acto de comunicación donde un productor o enunciador se apropia del discurso (Benveniste, 1999). No obstante, no hay un único enunciador en el discurso, sino una alternancia de voces e ideas que entran y salen de él, es decir, de embragues y desembragues de distintos enunciadores (Greimás, 1987). Incluso, algunos están por fuera del discurso, pero determinan sus características de producción, de reproducción y unos ritos de acceso (Bettetini, 1986).

Un aspecto importante en la enunciación es la posibilidad del enunciador de seleccionar lo que se va a enunciar y la forma de enunciarlo, una manipulación enunciativa. (Courtés, 1997).

Hay otro aspecto que no depende necesariamente del enunciador, pero que influye en la comprensión del enunciado final: las circunstancias de enunciación o de producción de un discurso; estas condiciones externas al discurso, son siempre instancias, situaciones particulares e irrepetibles con base en sus condiciones de espacio, tiempo y sujetos. Y son, precisamente, los sujetos que intervienen en la enunciación, enunciador y enunciatarios, quienes configuran un contrato fiduciario tácito que se fundamenta en la certeza del discurso emitido por el enunciador (Courtés, 1997).

En este sentido, el Carnaval se constituye en el contexto fundamental donde se desarrolla el accionar de las letanías, espacio catártico de desequilibres vitales sociales.

Particularmente, todo discurso lo es acerca de un tema o referente (Ricoeur, 2002), enmarcando en un contexto histórico que le da su sentido y su valor (Foucault, 1980; Todorov, 2013). Cabe señalar que dicho contexto determina en mayor parte, el uso de subcódigos de la lengua (Eco, 2000), una interpretación más contextualizada del código básico, el lingüístico, en forma de metalenguaje.

Acerca de la intersubjetividad
La subjetividad corresponde a la presencia del enunciador como centro y punto de referencia en el discurso, mediante pronombres o deícticos de espacio y tiempo (Benveniste, 1999). Está representada en todas las formas posibles en que el sujeto se hace presente, como se embraga o desembraga (Greimás y Courtés, 1982), cómo entra y sale del discurso, cómo pasa de la narración al comentario, de lo subjetivo a lo objetivo (Pereira, 2004). Cuando un enunciador sale del discurso, entra otro, de tal forma que el discurso no se le atribuye sólo al autor, locutor o enunciador, sino al interlocutor o destinatario y también a las voces citadas en él. (Todorov, 2013). Todo enunciado se remite a enunciados anteriores y esto se llama dialogicidad o intertextualidad (90), propia del discurso, no de la lengua (102).

En tal sentido, el discurso es “el texto de cualquier sustancia expresiva que, además de representar algo, representa e inscribe en su interior la forma de su propia subjetividad e intersubjetividad”. (Fabbri, 2000, p. 84). Como consecuencia de ello, el intercambio de subjetividades, la intersubjetividad, hacen presencia en el lenguaje:

La intersubjetividad tiene, de esta manera, su temporalidad, sus dimensiones. Ahí se refleja en la lengua la experiencia de una relación primordial, constante, indefinidamente reversible, entre el hablante y su interlocutor. En último análisis, es siempre el acto de palabra en el proceso de intercambio a lo que remite la experiencia humana inscrita en el lenguaje. (p. 81).

2. Metodología
La metodología de este estudio es de corte cualitativa y analítico-deductiva, fundamentada en la descripción de cada una de las letanías analizadas. Desde esta perspectiva, se identificó la forma como los letanieros, con sus versos llenos de críticas, emplean su discurso para ridiculizar al otro. Para ello, se extrajeron marcadores del texto escrito, para, de esta forma, a través de una matriz, establecer la sistematización de la estructura del enunciado, es decir, “la enunciación se identifica con el acto mismo”. (Benveniste, 1999, p. 186).

En consecuencia, estudiar el discurso como una práctica, implica analizar aspectos fundamentales que implican las interacciones y el contexto en el que ese discurso tiene lugar. De tal forma, se optó por un corpus conformado por dos grupos de letanías, los más importantes del carnaval de Barranquilla: Los Turpiales de Renny Padilla y “Gavi” y sus rezanderos, con amplia experiencia y creatividad discursiva en el carnaval de Barranquilla.

En cuanto a las Técnicas e instrumentos, se aplicó la técnica de análisis de contenidos con la ayuda del programa Atlas.ti, el cual facilitó las actividades comprometidas con el análisis y la interpretación, en selecciones particulares, codificación, categorías, anotaciones, y en comparar segmentos significativos. Sistematizados estos hallazgos, surgió en la discusión de los resultados la presencia de lo profano en las letanías señaladas.

3. Resultados
Del programa Atlas.ti se identificaron códigos, subcategorías y voces disfemísticas de los que emergieron siete categorías centrales, tres de ellas vinculadas al tema de la corrupción. Luego se analizaron los resultados tras la codificación; llama la atención que, en las tres letanías, hay un elemento común, isotópico, lo pagano como parte de la corrupción del país, principal hallazgo del estudio.

3.1 Análisis de Contenido

Texto 1. “Los choferes borrachos”.
A un chofer su mujer mala
Dijo no corras tanto muchacho
Que yo no te puse alas
Yo te puse fue los cachos.

Coro
Chofer que maneja borracho
Es porque le pegan cacho.

Rezo

A un chofer de san Andrés
Los vecinos le avisaron
Si te gusta hacer el amor entre tres
Corre que ya en tu casa empezaron.
Coro

Manejó duro y con enojo
Volando semáforos en rojo.
Rezo

Los choferes que en la pista
Andan en bola de fuego
No respetan al motociclista
Es que los cachos los tienen ciego
Coro

De los choferes que hablo
Andan como alma que lleva el diablo
Rezo

El chofer de un busetón
Lo zamparon al purgatorio
Pa que no le hieda la boca a ron
Se emborracha por el chicorio
Coro

Lo paró la policía
Gritaron los pasajeros
La prueba de alcoholimetría
Hágansela por el trasero.
Ameennn…

1. Matriz sobre “Los choferes borrachos”.

“Los choferes
borrachos”
Códigos Subcategorías Categorías Voces disfemísticas
desde el discurso
de la burla
Categoría central
A un chofer su mujer mala
Dijo no corras tanto muchacho
Que yo no te puse alas
Yo te puse fue los cachos
1 Infidelidad Infidelidad Cachos
Poner alas
PAGANO
Coro:
Chofer que maneja borracho
Es porque le pegan cacho
2 Borracho-cachos Infidelidad pegar cacho PAGANO
Rezo:
A un chofer de san Andrés
Los vecinos le avisaron
Si te gusta hacer el amor
entre tres Corre que ya
en tu casa empezaron
3 Chismes-cachos Infidelidad hacer el amor
entre tres
PAGANO
Coro:
Manejó duro y con enojo
volando semáforos en rojo
4 No le importa las
normas establecidas
Quebranto de
las normas
de tránsito
PAGANO
Rezo:
Los choferes que en la pista
Andan en bola de fuego
No respetan al
motociclista
Es que los cachos
los tienen ciego
5 Manejan sin
atención a las
normas. Cachos
Violación de las
Normas de Tránsito.
Infidelidad
Andar en bola
de fuego.
Los cachos
enceguecen.
PAGANO
Coro:
De los choferes que hablo
Andan como alma
que lleva el diablo
6 Manejan sin
atención a las
normas
Violación de
las Normas
de Tránsito.
Andar como
alma que
lleva el diablo
PAGANO
Rezo:
El chofer de un
busetón. Lo zamparon al
purgatorio. Pa´ que no
le hieda la boca
a ron. Se emborracha
por el chicorio
7 Purgatorio por
violación a las
normas. Huyen de
su responsabilidad
No respetan
las normas.
Violación de
las normas
de tránsito.
Emborracharse
por el chicorio.
PAGANO
Coro:
Lo paró la policía.
Gritaron los
pasajeros
La prueba de
alcoholimetría Hágansela
por el trasero.
Ameenn
8 Confirmación de
la violación de
las normas de
tránsito
Verificación
de lo sagrado.
prueba de
alcoholimetría
por el trasero
PAGANO

Fuente: elaboración propia.

Gráfico 1. Categorías, subcategorías sobre lo profano en la letanía “Los choferes borrachos”

Fuente: programa Atlas.ti.

De acuerdo con la gráfica anterior, se puede apreciar cómo las subcategorías: ‘Infidelidad’, ‘Borracho-cachos’, ‘Chismes-cachos’; ‘no le importan las normas establecidas’; ‘manejan sin atención a las normas por ser infieles’, ‘Purgatorio por violación a las normas’, ‘Huyen de su responsabilidad’, ‘confirmación de la violación de las normas de tránsito’; y las categorías: ‘Infidelidad’, ‘Quebranto de las normas de tránsito’, ‘Violación de las Normas de Tránsito’, ‘No respetan las normas’, y ‘la Verificación de lo sagrado’ reafirman el otro sentido de la profanidad en las letanías del carnaval de Barranquilla.

En el caso de las voces disfemísticas-cacosémicas, se reafirma la burla con ellas desde “el discurso porque son una de las formas “vulgares” de dar visibilidad al contexto mediante la expresión o manifestación” (Van Dijk, 2012, p. 198).

En la gráfica 1, se citan textualmente frases de uso reiterativo como ‘Cachos’, ‘poner alas’, ‘pegar cacho’, ‘hacer el amor entre tres’, ‘andar en bola de fuego’; ‘los cachos enceguecen’. ‘Andar como alma que lleva el diablo’, ‘emborracharse por el chicorio’, y ‘la prueba de alcoholimetría por el trasero’, las cuales son permanentes en la letanía “Los choferes borrachos”, lo que permite entender en este nuevo sentido cómo el concepto de lo profano se percibe de otra manera, lo cual reafirma la categoría Central, lo profano, permanente en este tipo de letanías de denuncia, es decir, “el discurso es una forma de interacción social y, como tal, reflexivamente, parte de su ‘propio’ contexto” (Van Dijk, 2012, p. 199).

Texto 2. Violencia en los estadios
Prefiero escuchar en radio
El futbol profesional
La violencia en los estadios
cada día es más brutal.
Coro
Hacemos desde esta instancia
un llamado a la tolerancia.
Rezo
Van hinchas con puñaletas
siendo el futbol la pasión
por el color de la camiseta
los puyan sin compasión.
Coro
No le hagas a otro mi amigo
Lo que no quieres que hagan contigo.
Rezo
Con los hinchas se han colado
en los disturbios amargos
catajarria de desadaptados
que forman el arroz con mango.
Coro
Los tira piedras son barros
dañando casas y carros.
Rezo
Bajitico vuela el plomo
La gente en su aposento
 con miedo no sabe cómo
protegerse de los violentos.
Coro
Santo gobierno conoces el cuento
libéranos de los violentos…amen.

2. Matriz sobre “Violencia en los estadios”

Violencia en
los estadios
Códigos Subcategorías Categorías Voces
disfemísticas
desde el discurso
de la burla.
Categoría
central
Prefiero escuchar en radio
El fútbol profesional
La violencia en los estadios
Cada día es más brutal.
1 Fútbol y violencia Violencia PROFANO
Coro:
Hacemos desde esta instancia
un llamado a la tolerancia.
2 Llamado a la
cordura en
los estadios.
Paz PROFANO
Rezo:
Van hinchas con
puñaletas Siendo el fútbol
la pasión Por el color
de la camiseta
Los puyan
sin compasión.
3 Fanatismo y
vandalismo
Vandalismo. PROFANO
Rezo:
Con los hinchas se
han colado En los disturbios
amargos Catajarria
de desadaptados
Que forman el
arroz con mango.
4 Se escudan en una
camiseta para
generar vandalismo,
antisociales.
Vandalismo Voces disfemísticas.
Formar el arroz
con mango.
PROFANO
Rezo:
Con los hinchas
se han colado En los
disturbios amargos
Catajarria de
desadaptados Que forman
el arroz con mango.
5 Se escudan en una
camiseta para generar
vandalismo,
antisociales.
Vandalismo Voces disfemísticas.
Formar el
arroz con mango.
PROFANO
Coro:
Los tira piedras
son barros Dañando
casas y carros.
6 Vandalismo Vandalismo Ser barro PROFANO
Rezo: Bajitico vuela el
plomo La gente en
su aposento Con miedo
no sabe cómo
Protegerse de
los violentos.
7 Miedo en los
estadios
Violencia Bajitico vuela
el plomo
PROFANO
Coro:
Santo gobierno conoces
el cuento Libéranos de los
violentos….amen.
8 Corrupción Miedo a los violentos
en los estadios
de fútbol.
PROFANO

Fuente: elaboración propia.

Gráfico 2. Lo profano en la letanía “Violencia en los estadios”

Fuente: programa Atlas.ti.

En la gráfica 2, otro de los aspectos que llama la atención es cómo las subcategorías ‘fútbol y violencia’, ‘llamado a la cordura en los estadios’, ‘fanatismo y vandalismo’; ‘violencia y protección’, ‘se escudan en una camiseta para generar vandalismo’, ‘antisociales’, ‘vandalismo’, ‘miedo en los estadios’, y ‘corrupción’ se unen a la categoría ‘violencia’, ‘paz’, ‘vandalismo’, ‘protección’, y ‘miedo a los violentos en los estadios de fútbol’, donde ambas mantienen el mismo sentido de la profanidad, acto permanente en los estadios de fútbol.

A lo anterior, se suman las voces discursivas que reafirman la burla y la profanidad con expresiones propias del contexto donde se originan como: ‘No le hagas a otro, mi amigo lo que no quieres que hagan contigo’; ‘Formar el arroz con mango’. ‘Ser barro’ y ‘Bajitico vuela el plomo’.

Lo anterior se conjuga con el carácter axiológico, los principios del hombre, donde se hace, al final del verso, una petición de todo el contenido discursivo del texto que reafirma la categoría central, lo profano. Carrión (2011) explica que la violencia en el fútbol

(…) tuvo su origen como un mecanismo para batir y aniquilar al enemigo, porque ese era el sentido de las victorias; tan es así que, en Inglaterra, la primera “pelota” utilizada para jugar fútbol fue la cabeza de un soldado romano muerto en batalla. Tan brutal y sangrienta fue esta práctica que se llegó a prohibirla en varios momentos y lugares. (Carrión, 2011, p. 43).

Se puede decir que el discurso manifiesta el contexto si los contextos, en sentido social o cognitivo, ‘subyacen’ al discurso y si las características del contexto son parte del significado o interpretación del discurso. “De esta manera, los papeles de los hablantes pueden describirse como ‘expresados’ en el discurso si este se considera primeramente como forma y formulación y luego como significado o acción. (Van Dijk, 2012, p. 198).

4. Debate y discusión
En la forma que se presenta el estudio del nuevo sentido que se percibe en lo pagano, los problemas de la sociedad son comprendidos como actos de maldad por parte de los servidores públicos, el gobierno, etc., y sus acciones se reflejan en la conducta ciudadana de un país, una región determinada, por lo que ese accionar indica un espacio de mala fe.

Lo que sí sigue siendo exclusivo de ellos es cantar a la sociedad desde la sociedad misma. No es que haya un derecho al insulto, pero sí es un periodo de permisibilidad en el que los cargos públicos reciben críticas directas (e insultos) desde el pueblo (Fernández Jiménez, 2016, p. 199).

Tras el análisis de contenido de tipo cualitativo y establecidas relaciones entre subcategorías, categorías, voces discursivas disfemísticas, y categorías centrales, se analizó el grado de co-ocurrencia entre ellas reafirmando el nuevo concepto de profanidad emergente en la sociedad actual carente de principios que se debaten entre lo puro y lo impuro.

En las letanías analizadas, se destacan temas de violencia, corrupción e infidelidad, muchos de ellos, presentados de acuerdo con lo profano, categoría central en las tres letanías. Los restantes, es decir las subcategorías y categorías, incluyen uno o varios versos explicativos del fenómeno, acompañados de las voces disfemísticas desde el discurso del contexto. En las representaciones gráficas, se aprecia esa tendencia de lo profano visto de las acciones de los sujetos en la sociedad.

Análisis de la letanía: Los choferes borrachos
Se observa que, para los choferes de transporte público en Barranquilla, Colombia, es preocupante que su mujer le sea infiel y ser señalado de portar “sendos cachos”; en primer lugar, por el machismo del gremio, y por otro, porque sus usualmente jóvenes, humildes y poco instruidas mujeres piensan que un chofer es alguien que puede solucionar su manutención y supervivencia, deformadas en la cotidianidad machista predominante en Barranquilla, en especial de los choferes de buses y mototaxis.

Igualmente, dos calificativos muy fuertes aterran al barranquillero: ser tildado de cachón o marica. De ahí esta letanía cuya categorización es eminentemente burlona y resalta, desde la primera estrofa, una burla, 1º: “correr a alta velocidad”, producido este efecto, especialmente si están borrachos. En esta letanía burlesca, su autor es una persona educada, que puede superar ese hecho cultural obsesivo: que a un hombre le sean infiel.

Obsérvese una reiteración en la conceptualización 2º, que a un chofer borracho le pongan los cachos, y de ahí su deseo de correr para escapar a este estado obsesionante; discurso 3º, burlesco, reiterativo en la infidelidad que genera hilaridad y burla en los interlocutores del letaniero. El estado obsesionante 4º, suposición inconsciente de infidelidad induce al chofer a ignorar los semáforos en rojo, estados son eminentemente profanos que el letaniero enuncia como marcas de burla y además de comprensión de lo profano como isotopía profanante: aquí el machismo es causa para que el primero que se convierta en un acto burlesco profanador de valores sacros de la sociedad(2) como respetar a la familia y a la mujer, y por parte de ésta, a su marido; y 5º, el machismo vuelve ciego al chofer infiel quien corre como bola de fuego y con unos cachos que lo vuelven ciego, estado metonímico que genera en el interlocutor la risa y la hilaridad de los oyentes.

La velocidad que representa la ansiedad del chofer por llegar a su casa y evitar que su mujer le sea infiel – poner los cachos- es un hecho reiterativo, 6º, digno de burla y risa entre los interlocutores, de tal forma que el letaniero comparó el estado obsesivo que padece el chofer “como alma que lleva el diablo”. Esta obsesión por la infidelidad expresada en la velocidad y sumada al consumo de alcohol, lo hacen lucir como infractor frente a la ley, pero el chofer sabe que con una “barba” (soborno) tendrá del policía el perdón. Esta letanía contiene una profunda profanación a lo sacro: la institucionalidad; y a los mandatos divinos que prohíben estos comportamientos, pero el miedo a la infidelidad rompe la sacralidad.

El continuo rompimiento de la regla que prohíbe el consumo de alcohol a los choferes, 7º, ha producido situaciones verdaderamente frecuentes y risibles en la Barranquilla en choferes de buses e incluso en choferes de altos estratos, lo cual contribuye a que el discurso sea burlesco, picante y contrario a la sacralidad, y que el carnaval se convierta en risa y burla, de forma que lo sacro es constantemente roturado por lo profano y anti institucional.

Lo sacro exige una institucionalización cerrada bajo una visión ritualista, fundada en una jerarquización, en preceptos, valores y conceptualización religiosa o sacramental para la realización de sus actos. Sus explicaciones pueden ir desde hechos aceptados dentro de colectividades sacrales, hasta posiciones y posturas extremas sobre el mundo y devenir.

Como performance enmarcada en lo profano, propio del carnaval, se pretende reflexionar sobre la intención de la letanía como acto discursivo más allá de los estados de hilaridad y burla que genera en sus interlocutores, alrededor de hechos muchas veces noticiosos, dignos de oprobio o del aplauso de la opinión pública; la letanía se convierte en una acción sancionatoria, ridiculizante y burlesca, como propuesta de una pedagogía popular, llegando incluso este tipo de discursos hedónico críticos hasta enunciaciones de una taxatividad crítica demoledora. En tal caso, Fernández Jiménez (2016) aclara que Momo, dios de las burlas, chistes y bromas, cuyos sarcasmos corregían a hombres y dioses, era hijo de Hiptos y Nix o Eris. Se le representa con un antifaz y con “un cetro que tiene forma de cabeza grotesca, símbolo de la locura” (Belmonte y Burgueño, 2003, pp. 35-36).

Una vez, bromeó acerca de unos inventos que habían creado Poseidón, Hefesto y Atenea. Poseidón había creado al toro y Momo se rió de él por haberlo hecho con los cuernos mal colocados. En la mitología grecolatina figuró Momo, representando la burla inteligente, la crítica jocosa y también la avispada mordacidad.” (Calvo, 2007, citado por Fernández Jiménez, 2016, p. 88).

Las letanías son elaboradas por un enunciante que las crea, escribe y presenta a través de un discurso multimodal, actos de habla propios de unos grupos que narran los acontecimientos sociales con versos cargados de burla e ironía.

La letanía como proceso de enunciación
El carnaval de Barranquilla y el recorrido por la popular Vía Cuarenta, se convierten en una particular instancia de enunciación del discurso actancial, espacial y temporal (Courtés, 1997) de la letanía, que puede considerarse como un sistema de comunicación apropiado por el enunciador principal (Benveniste, 1999). En este sentido, la letanía puede comprenderse como un enunciado: expresa el punto de vista de su enunciador (Courtés, 1997) mediante la burla, acerca de un tema o referente (Ricoeur, 2002) -Violencia en los estadios y Los choferes borrachos- que representa un contexto social histórico (Foucault, 1980) y particular de producción, un espacio común entre letanieros y público provisto de valores (Todorov, 2013) donde los dos extremos del proceso de enunciación comprenden a fondo el tema de referencia que es, generalmente, acerca de un hecho histórico o tabú social que impactó con anterioridad a la sociedad barranquillera y nacional.

La letanía cumple el contrato fiduciario tácito entre ambos extremos de la enunciación fundamentado en las marcas del discurso que producen efectos de sentidos, de impresión de verdad (Courtés, 1997). La risa y el aplauso dan fe, precisamente, de esa certeza acerca del hecho histórico referenciado.

Con respecto a los códigos lingüísticos, se observa el recurrente uso de subcódigos de la lengua Eco (2000), de uso cotidiano y popular en la ciudad, tales como cachos, bola de fuego, zamparon, chicorio, puyar, hincha, catajarria, barro, arroz con mango, cipote pea, carajo, recocha, chocha, trabada y coletos. También es posible observar en los letanieros el uso de códigos extralingüísticos Todorov (2013), representados en su colorida y particular vestimenta, sus voces, los tonos de las letanías, la musicalidad de las estrofas, los ademanes y la gestualidad de sus protagonistas, todas ellas particularmente distorsionadas.

La forma particular de los letanieros de abordar el tema y de enunciar el discurso de sus letanías, plantea además una manipulación enunciativa, esto es, un sesgo en el discurso Courtés (1997), representado principalmente en el referente y el humor, como una forma de licencia entre lo que se enuncia, la forma cómo se enuncia y lo que se deja de enunciar.

Se evidencia además el embrague y desembrague de distintos enunciadores en el discurso, pues aunque predomina el uso de la tercera persona, algunas veces pasa a la primera persona, esto es, al protagonista de la historia, en singular- por ejemplo, yo te puse fue los cachos –y otras veces en plural- Hacemos desde esta instancia un llamado a la tolerancia-.

Por otra parte, el Carnaval de Barranquilla, puede considerarse un enunciador paratextual (Bettetini, 1986) porque establece unas formas de comunicación (letanías), unas características de producción y reproducción de las piezas (caminar a lo largo de la Vía Cuarenta) y unas experiencias muy propias del contexto carnestoléndico.

Intersubjetividad y letanías
La intersubjetividad en las letanías se presenta de diversas formas: Por una parte, en la puesta en escena, la forma como los letanieros representan el discurso de la letanía, casi teatral, configurada en su vestuario, sus voces, sus gestos, las interacciones entre ellos y de ellos con el público. Así mismo, y más allá de las temáticas que abordan, en la forma en que ellos abordan el tema, esto es, la forma cómo lo anecdótico se hace discurso desde la crítica y el humor.

La Vía Cuarenta, también es un espacio de enunciación e inevitablemente intersubjetivo, pues la letanía se configura como tal y adquiere su licencia como contrato fiduciario tácito entre letanieros y el público asistente a la caminata que se realiza como un ritual, para una época del año, en el ambiente y el contexto de una fiesta local y en dicha arteria vial de Barranquilla. Fuera de estas coordenadas no es posible pensar ni dar valor a la letanía.

El grito, el aplauso, la risa y el saludo del público asistente al paso de las letanías en la Via Cuarenta, es también una clara forma de intersubjetividad, en respuesta al mencionado contrato tácito; es la compresión del referente y de la connotación del mensaje, la aprobación social de la subjetividad de los letanieros en la subjetividad de los enunciatarios.

Conclusión
La isotopía sacro- pagano responde a la multimodalidad que expresa Kress, Gunther & Theo van Leeuwen (2008) para referirse a otras formas de comunicar que van desde lo verbal hasta lo gestual. Más allá del significado lingüístico, visual, espacial, gestual y audio, la multimodalidad implica procesos de integración, en cuyo centro “se halla la condición de “multiplicidad” inherente a la expresión y percepción humana, o sinestesia” (Cope& Kalantzis, 2009, p. 149) presente en la burla e ironía del discurso de la letanía durante cuatro días de un mundo al revés, como un periódico oral.

Para que lo ridículo (bufonerías), que es nuestra segunda naturaleza, innata en el hombre, pueda manifestarse libremente al menos una vez al año. Los barriles de vino estallarían si no se los destapara de vez en cuando, dejando entrar un poco de aire. […] Hay que ventilarlos para que no se estropeen. Por eso nos permitimos en ciertos días las bufonerías (ridiculizaciones) para regresar luego con duplicado celo al servicio del Señor. (En Bajtín, 1965, p. 72, citado por Fernández Jiménez, 2016, p. 88).

Como instancias de la existencia social del hombre, lo sacro está ligado a la religiosidad y a las buenas obras y comportamientos del ser humano. Lo profano, en oposición, interpreta y reflexiona sobre las cosas de la realidad, apartando lo religioso, observando directamente los fenómenos, la literatura, al arte e, incluso, a la ciencia.

Igualmente, un aspecto importante de las letanías es la intencionalidad del enunciador por cargarlos de burla, pero también de una acción pedagógica hacia los valores y el cuidado de los hogares durante los cuatro días de la fiesta; sin embargo, a su vez generan un estado hedónico, un momento de risa que crea perplejidad y aceptación en los escuchas.

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1 “Estos definen su coherencia global o macrocoherencia. Expresan la unidad del discurso y se expresan habitualmente en ciertos segmentos del discurso como los titulares, resúmenes o conclusiones.” (Van Dijk, 2008, p. 34).

2 El tema se aprecia más en el campeonato mundial de fútbol Rusia 2018, en el cual, los aficionados de Colombia alardeaban que habían violado todas las normas legales de entrada a Rusia ingresando licor a través de sus binoculares y porque se burlaron de los japoneses.